{"id":11113,"date":"2014-12-09T10:15:29","date_gmt":"2014-12-09T13:15:29","guid":{"rendered":"http:\/\/archivosonoro.com.ar\/?p=11113"},"modified":"2014-12-12T21:30:23","modified_gmt":"2014-12-13T00:30:23","slug":"elite-club","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivosonoro.com.ar\/wordpress\/?p=11113","title":{"rendered":"Elite Club"},"content":{"rendered":"<p>Apertura del programa \u00abGuetap\u00bb -9\/Diciembre- con Reynaldo Sietecase. Conducido por Reynaldo Sietecase en Radio Vorterix.<\/p>\n<p><strong>Elite Club<\/strong><br \/>\nBienvenido a la ciudad de los sue\u00f1os perdidos, a las calles donde todo puede suceder. Fica leve y dejate llevar por el ritmo. Ni\u00f1os de doce que manejan calibres 38. La coca volando por los morros. Mujeres incre\u00edbles huyendo hacia el olvido. Curaciones bajo el m\u00e1gico influjo del candombl\u00e9. Ofrendas en la playa, aguardiente y comida para el santo. Asesinatos por un par de zapatillas o un reloj. Amor a destajo en cualquier sitio. El Elite Club es un refugio en el desierto, una tregua inventada para los solos del mundo.<\/p>\n<p>Hace medio siglo un conocido periodista carioca ingres\u00f3 al Elite, subi\u00f3 la escalera que da a la Rua Frei Caneca en el centro de R\u00edo de Janeiro, tambale\u00e1ndose. Hab\u00eda bebido media docena de cervezas y varias caipirinhas en un bar de Santa Teresa. Sus poros hed\u00edan cacha\u00e7a. La orquesta navegaba sobre un bolero cadencioso. Uno de los camareros lo tom\u00f3 del brazo, el periodista quiso resistirse pero sus piernas ya no le respond\u00edan. Lo echaron del Club a la vista de todos. Despert\u00f3 al mediod\u00eda siguiente acompa\u00f1ado por la resaca y la humillaci\u00f3n. Una vez en el diario percuti\u00f3 en el teclado un furibundo art\u00edculo contra el Elite, \u201cun club donde se repiten innumerables gaffes (del franc\u00e9s gaffe, error, torpeza, metida de pata)\u201d. El due\u00f1o del Elite dobl\u00f3 el peri\u00f3dico y dirigi\u00f3 una amplia sonrisa a su personal que esperaba una reacci\u00f3n violenta. \u201cGaffe es una linda palabra\u201d, dijo, y el mito de las gafieiras comenz\u00f3 a disputarse las noches tropicales del Brasil.<\/p>\n<p>Desde aquel incidente fueron denominados gafieiras los clubes nocturnos donde la danza es el atajo perfecto para el amor y lo \u00fanico indispensable son las palabras que se dicen al o\u00eddo. A sesenta y tres a\u00f1os de su inauguraci\u00f3n, todav\u00eda no puedo determinar qu\u00e9 rara fuerza me empuj\u00f3 a la intersecci\u00f3n de Frei Caneca y la Rua da Rep\u00fablica donde se levanta el Elite Club. No s\u00e9 por qu\u00e9 esa noche no fui al Canecao a escuchar a Caetano Veloso. La raz\u00f3n por la que no fui al Circo Voador para mover las piernas al son del reggae resulta un misterio a\u00fan mayor.<\/p>\n<p>Enfundada en un estrecho vestido rojo, una morena robusta de sexo indescifrable distribuye las entradas con avaricia, franquea la entrada del Elite por cincuenta mil cruzeiros como si entregara a un pecador las llaves del Para\u00edso. Sobre su cabeza, un cartel de papel pintado afirma: \u201cEl cuerpo precisa la danza, como el alma la esperanza\u201d. Evito soltar mi portugu\u00e9s de p\u00e9simo acento y le alcanzo un billete. La gorda me susurra \u201cTen\u00e9s suerte, hoy es baile de paqueras\u201d. M\u00e1s tarde me enterar\u00e9 de que se trata del baile del enamoramiento, para formar nuevas parejas. Es jueves \u2015quinta feira\u2015 d\u00eda ideal para morir en Par\u00eds con aguacero. Pero aqu\u00ed, en el Elite, la muerte es una dama sentada a la espera de su samba preferido.<\/p>\n<p>Entro a la semipenumbra del Club, las \u00fanicas luces son rojas. La vida es roja en R\u00edo. Un mozo de chaleco me acompa\u00f1a, me siento en la segunda fila de mesas que rodean la pista. Me atiende el poeta Sergio Alves, devenido empleado gastron\u00f3mico por obra y gracia de su compadre, Joao Batista, otro poeta que administra y hace las veces de presentador en el Elite. Bebo la primera caipirinha de la noche y descubro el extra\u00f1o centro de mesa frente a mi nariz: un peque\u00f1o m\u00e1stil con dos banderas: una verde y otra roja. Sergio Alves me devela el misterio: cuando el ocupante de la mesa busca pareja, retira del tosco m\u00e1stil el bander\u00edn rojo y deja izado el verde. Mi sonrisa se interrumpe cuando el poeta-mozo se aprovecha de mi sorpresa y se lleva el bander\u00edn colorado. Conf\u00edo en la oscuridad y me digo que la gafieira podr\u00eda bancarse una buena historia.<\/p>\n<p>La segunda caipirinha no hab\u00eda arribado a mi mesa \u2015la n\u00famero 43\u2015 cuando sorprendo a un tipo alto, de unos cuarenta a\u00f1os, moviendo la cabeza como invit\u00e1ndome a bailar. Meneo la m\u00eda, inc\u00f3modo, en sentido contrario. Por las dudas refuerzo la negativa con un r\u00e1pido movimiento del \u00edndice. El tipo desaparece. La banda ataca ahora con una bossa nova. Me siento en el R\u00edo de los a\u00f1os cincuenta. Trompetas, guitarra, bajo y percusi\u00f3n. Con menos narcos y m\u00e1s prostitutas y malandros.<\/p>\n<p>Bebo m\u00e1s. El golpe en el hombro me devuelve los ojos a la pista. Una mujer morena me extiende la mano. \u201cEl que duda no ama\u201d, recuerdo que dijo Garc\u00eda M\u00e1rquez. Me aferro de sus dedos y camino con ella hacia el centro del sal\u00f3n. Se cuelga de mis hombros con delicadeza y al instante descubre la torpeza de mi cuerpo. Un samba de Vinicius es desflecado a conciencia por la banda. Trato de no pisarla. \u201cNo bailo bien\u201d, me disculpo, al tiempo que percibo su aliento dulce. \u201cFica leve\u201d, dice, y comienza a guiarme.<\/p>\n<p>Como en un carrusel veo las caras a mi alrededor, danzarines singulares que no muestran piedad por mis pasos en falso. \u201cFica leve\u201d, ordena ahora mi compa\u00f1era y, deliberadamente, apoya en mi pubis su entrepierna. Me dejo llevar, la aprieto contra mi cuerpo y giramos. Todo se mueve, el cielo raso con ara\u00f1as de cristal, el piso de madera, las mesas con sus est\u00fapidas banderas. Siento deseos de parar, siento deseos de tomarla del cabello, siento deseos de besarla. \u201cFica leve\u201d, repite con firmeza.<\/p>\n<p>La vida por Tom Jobim. \u201cEu sei que vou te amar\u201d. Ahora ya no quiero detenerme, su olor lo invade todo. Se sobrepone al humo y al sudor, a los cometas y las mariposas. Tal vez beb\u00ed de m\u00e1s. Con el \u00faltimo acorde, la mujer desaparece y yo vuelvo derrotado a la mesa 43. La busco en la penumbra roja del sal\u00f3n hasta que mi miop\u00eda anuncia la derrota de los ojos. Joao Batista agradece desde el escenario y anuncia los pr\u00f3ximos bailes de la semana. Mixtura chistes sobre el hambre y el sexo de los brasile\u00f1os, es su capacidad de s\u00edntesis. Apoyo los labios en la cuarta \u201ccaipira\u201d. Esta vez la banda suma a una vocalista que suelta la voz como Gal Costa. Todo en la dulzura del alcohol.<\/p>\n<p>Vuelvo a verla. Est\u00e1 en mitad de la gafieira. Me abro paso entre las mesas y llego hasta su cuerpo. \u201cVou a ficar leve\u201d, le prometo, y empezamos a movernos suavemente.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/app.box.com\/embed_widget\/s\/9l06pasdos8jv6bc5ndw?theme=blue\" width=\"500\" height=\"400\" frameborder=\"0\"allowfullscreen webkitallowfullscreen msallowfullscreen><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apertura del programa \u00abGuetap\u00bb -9\/Diciembre- con Reynaldo Sietecase. Conducido por Reynaldo Sietecase en Radio Vorterix. Elite Club Bienvenido a la ciudad de los sue\u00f1os perdidos, a las calles donde todo puede suceder. Fica leve y dejate llevar por el ritmo. Ni\u00f1os de doce que manejan calibres 38. La coca volando por los morros. 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